Francisco: "Sólo en Dios encontramos la verdadera esperanza"

Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco continuó este miércoles con su catequesis sobre la esperanza cristiana y, al centrar su reflexión en el Salmo 115, advirtió sobre “las falsas esperanzas en los ídolos. Estas falsas esperanzas que el mundo nos presenta, enmascarando su inutilidad y mostrando la insensatez¨. ¨Los ídolos siempre defraudan, son fantasía, no son realidad. Sólo en Dios encontramos la esperanza¨, aseveró, y agregó: ¨Es importante que esta esperanza sea respuesta en todo lo que puede ayudar a vivir, y a dar sentido a nuestra existencia¨.
El papa Francisco continuó este miércoles con su catequesis sobre la esperanza cristiana y, al centrar su reflexión en el Salmo 115, advirtió sobre “las falsas esperanzas en los ídolos”, frente a la "gran esperanza, y definitiva" que viene del Señor.

"A veces queremos un Dios que se pliegue a nuestros deseos, y mágicamente intervenga para cambiar la realidad y convertirla en lo que deseamos", advirtió ante los peregrinos que colmaron el Aula Pablo VI.

"Esperar es un deseo primario del hombre; esperar en el futuro, creer en la vida y pensar en positivo", afirmó, y agregó: "Es importante que esta esperanza sea respuesta en todo lo que puede ayudar a vivir, y a dar sentido a nuestra existencia".

Francisco recordó que la "Sagrada Escritura advierte contra las falsas esperanzas. Estas falsas esperanzas que el mundo nos presenta, enmascarando su inutilidad y mostrando la insensatez".

"La fe es fiarse de Dios, el creyente se fía de Dios, pero siempre hay un momento en el que, al encontrarse con la dificultad de la vida, el hombre experimenta la fragilidad y la duda, y siente el deseo de certezas diversas, de seguridades tangibles, concretas.... (Yo me fio de Dios, pero la situación es complicada, necesito una certeza concreta.... y ahí está el peligro)", subrayó.

"Somos tentados de conseguir un consuelo efímero, que elimine la fatiga de creer", alertó.

"Pensamos poder encontrarlo en la seguridad del dinero, por ejemplo, o las alianzas con los poderosos, o la mundanidad, o en las falsas ideologías. A veces queremos un Dios que se pliegue a nuestros deseos, y mágicamente intervenga para cambiar la realidad y convertirla en lo que deseamos. Pero eso es un ídolo que no puede hacer nada, impotente", añadió.

En este sentido, el Papa memoró una anécdota en Buenos Aires, cuando caminaba de una iglesia a otra y, en mitad del camino, se detuvo en un parque. "Esta lleno de gente, y un hombre. Tú le dabas la mano y él comenzaba a leértela. El discurso es el mismo: 'tú tendrás una mujer que vendrá, y dinero'... y luego tú pagabas... Eso te daba la seguridad, permitidme la palabra, de una estupidez. Esto es un ídolo. Me han tirado las cartas… yo sé que ninguno de ustedes hace esto, pero me ha hecho pensar", reflexionó.

"Esto es un ídolo: pagar para que te den una falsa esperanza", sostuvo, y agregó: "Compramos falsas esperanzas. ¿Y la esperanza de la gratuidad, la que nos ha dado Jesucristo, gratuitamente? Esa... no la queremos tanto".

Al retomar la reflexión sobre el salmo 115, Francisco insistió en afirmar que los ídolos no son “figuras de metal. Cuando las construimos en nuestra mente y los transformamos en absoluto, renunciamos a Dios en nuestros esquemas, o le ponemos nuestra idea de divinidad, y lo convertimos en un Dios previsible, igual que los ídolos de los que habla el salmista".

Un Dios "a nuestra propia imagen", que "da una imagen reducida: no siente, no escucha y, sobre todo, no puede hablar", aseguró el Papa, quien lamentó que "a veces parecemos más contentos de andar con ídolos que de caminar con Dios. A veces, esa efímera esperanza, que es falsa, nos parece mejor que la gran esperanza, segura, que te da el Señor".

"A la esperanza en un Señor de la vida que con su palabra ha creado el mundo y conduce la existencia, se contrapone la creencia en simulacros: la ideología con pretexto de absoluto, la riqueza, el poder, la vanidad con su ilusión de eternidad e omnipotencia; valores como la belleza absoluta, cuando se vuelven ídolos y piden sacrificar cualquier cosa, confunden la mente y el corazón, en vez de favorecer la vida, conducen a la muerte", concluyó Francisco, quien pidió "esperar en Dios", porque "Dios dará sus bendiciones".

Francisco afirmó que la tentación de los ídolos también se da "en los hombres de Iglesia, que corremos este riesgo cuando nos mundanizamos. Estar en el mundo, pero defendernos de las ilusiones del mundo".

"Los ídolos siempre defraudan, son fantasía, no son realidad. Sólo en Dios encontramos la esperanza", precisó.+

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